
Encaramados a las faldas del Montsant, nuestros viñedos, rodeados por bosques mediterráneos y pequeños riachuelos, reciben el calor del sol que nutre el terreno. En el Priorat, conocido por sus excelentes garnachas y cariñenas, cuidamos con esfuerzo y cariño cada vid para fermentar nuestros mostos y ofrecer vinos excepcionales.
El fruto de la tierra
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Arcillas
Los suelos arcillosos producen vinos elegantes y bien estructurados, con sabores definidos y colores intensos. Experimenta la sofisticación en cada copa con una graduación alcohólica moderada y taninos notables.
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Pedregosos
Los suelos aluviales son ideales para el cultivo de la vid, facilitando la permeabilidad y el drenaje. Además, el color claro de los cantos refleja la luz solar, regulando la temperatura de las plantas. Nuestra finca de Cornudella se beneficia de estas características únicas.
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Calizos
Los suelos calizos son fácilmente reconocibles por su color blanquecino y la presencia visible de piedras. Conservan mucha humedad, lo que resulta en vinos con alto contenido alcohólico y baja acidez.